Con los tiempos que corren y los problemas económicos debemos utilizar cada vez más la imaginación. A veces podemos recurrir al reciclaje, pero otras en las que no, sobre todo cuando tienes algún compromiso o simplemente es para una persona muy especial.
En mi caso fue para el día de las madres, día en el cual muchas veces no tienes ni la más remota idea de qué regalarle, puesto que a lo largo de los años le has regalado de todo y ya es difícil sorprenderla. Así que opté por hacerle algo con diferentes
materiales baratitos y un poquito de imaginación.
Material necesario:
- Cesta.
- Botella transparente.
- Figurillas de ángeles.
- Esponja flor o similar.
- Jaboncitos de glicerina.
- Flores secas.
- Papel celofán.
- Cintas de colores.
Para empezar con las
botellitas de cristal, les hice un relieve para que no fueran tan sosas y las rellené de sales de baño hechas por mí, ésta vez las hice de
lavanda,
uhhhhh que
olorcito desprendían y para un día de
estrés no hay nada como una baño relajante.
Haciendo probaturas con los colorantes quedaron así, azul y rosa.
Con unos
querubines o angelitos muy sosos pero que me encantaron les dí un cambio de
look con un poco de
purupurina, en las alas y relieve dorado para
envejecerlos, por que eran totalmente blancos y no lucían. Me parecía que los angelitos venían muy bien al caso por que las madres nunca ven lo que hacemos mal, por que hacen como los ángeles, se tapan los ojos, siempre para ellas somos buenos.
Así que aquí los tenéis.
Hice unas
etiquetas con masa de modelar y unas vez secas las pinté, además de hacerle unos
dibujitos como na luna y una flor.
¡Ojo, si se os ocurre hacerlas no os
olvideis del
agujerito para poder colgarlas!.
También les he puesto
jaboncitos de glicerina de diferentes formas y colores, y los inserté en los
palitos para pinchos de madera a modo de chupa
chups, que quedan muy
resultones y los envolví en papel celofán transparente, porque así no se estropean.
Las
flores secas servirán para rellenar la cesta y de paso darle un aroma fantástico al regalo. Colocamos la esponja, la botella, los
jaboncitos y el angelito y éste es el resultado.
Una vez colocadas las cosas por las que está compuesta la
cestita, pasamos a ponerle el
celofán para darle la terminación a un paquete
resultón, exclusivo y bastante barato.
Para no complicarme mucho hice dos: uno para mi madre y otro para mi suegra, prácticamente iguales pero de diferente color.
Y así quedaron:
Rematamos el paquete cogiéndolo desde arriba y
recogiéndolo con cintas de raso o tela, rafia....etc
Al final el resultado es muy bonito y si lo compráramos hecho ya veríamos lo caro que sería cada una de ellas.
Así que ha animarse ha hacerlo cuando no sepamos que regalar.